viernes, 26 de abril de 2013

Espantapájaros


No se me importa un pito que las mujeres 
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; 
un cutis de durazno o de papel de lija. 
Le doy una importancia igual a cero, 
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco 
o con un aliento insecticida. 
Soy perfectamente capaz de soportarles 
una nariz que sacaría el primer premio 
en una exposición de zanahorias; 
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, 
bajo ningún pretexto, que no sepan volar. 
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! 
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, 
tan locamente, de María Luisa. 
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? 
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo 
y sus miradas de pronóstico reservado? 
¡María Luisa era una verdadera pluma! 
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, 
volaba del comedor a la despensa. 
Volando me preparaba el baño, la camisa. 
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... 
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, 
de algún paseo por los alrededores! 
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. 
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, 
ya me abrazaba con sus piernas de pluma, 
para llevarme, volando, a cualquier parte. 
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia 
que nos aproximaba al paraíso; 
durante horas enteras nos anidábamos en una nube, 
como dos ángeles, y de repente, 
en tirabuzón, en hoja muerta, 
el aterrizaje forzoso de un espasmo. 
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., 
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! 
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... 
la de pasarse las noches de un solo vuelo! 
Después de conocer una mujer etérea, 
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? 
¿Verdad que no hay diferencia sustancial 
entre vivir con una vaca o con una mujer 
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? 
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender 
la seducción de una mujer pedestre, 
y por más empeño que ponga en concebirlo, 
no me es posible ni tan siquiera imaginar 
que pueda hacerse el amor más que volando.



Oliverio Girondo

Para Antonia

amarotes nos balados
camiño da escola
saltóns 
miñocas
dúas galletas na man
ata a cancela aberta
para chegar onda o punzón
e na cociña
a Sra. Antonia
chop chop a confitura

dende entón 
o corazón
coma o marmelo


balorecido

Dores Tembrás
                               Try as we may to make a silence, we cannot.
                                                                                          JOHN CAGE

silenciar o non escrito
palabras que se afanan
por agolparse 
non por saír

Dores Tembrás

O pouso do fume

cristalizarme
teus ollos coma furados teus
construíndo días e noites
instantáneos
pestanexo lunar
que traduce para min
signos
en ecuacións
abrindo círculos metálicos
concéntricos
nos que salto á corda

Dores Tembrás

jueves, 25 de abril de 2013

Amor




Como el viento que encuentra
una rendija
y se cuela en la habitación
y lo desordena todo
libros
facturas
poemas
así llega
en la vida
el amor.

Nada es igual a partir de entonces,
ese caos
es la felicidad.

Pero un día habrá que recoger.

Suerte si no te toca a ti.



Karmelo C. Iribarren

lunes, 22 de abril de 2013

2


Su sueño era volar
hasta que un día abrió la ventana ondulada
marco de su infinito azul

ahora
cielo y asfalto.

Ya no eran grises sino blancos
los pequeños tejados.
37 PREGUNTAS A MI ÚNICO CONTACTO AL OTRO LADO DE LA FRONTERA

Dime, ¿Es feliz la gente allá al otro lado de la frontera?

¿Encuentra su amor respuesta en un veinte o veintidós por ciento de los casos, o como aquí
son mudos los teléfonos, corazones desiertos noche tras noche
corazones desiertos en la última habitación del laberinto?

¿Hay en vuestro reino, entre vuestros territorios, algún lugar

llamado Greenland o Groenlandia? ¿Son sombríos sus valles?
¿Hay gasolineras de la compañía Shell? ¿Se acercan las mariposas hasta las conchas amarillas? ¿Ni aun en invierno?
¿Nunca existió allí un espía llamado Cenizas?

Dime, ¿Es feliz la gente allá al otro lado de la frontera?

¿Nunca soñáis con cangrejos? ¿Y con niños ciegos?
¿Os acordáis alguna vez del ciclista Tom Simpson, de cómo se asfixió en el Aubisque? ¿Qué me decís de la imagen de su maillot
como una tabla de ajedrez rota sobre la gravilla? Al otro lado de la frontera, ¿protege la hoja al fruto?
¿Hay fresas?

¿Tienen los peces abisales presentimientos

acerca del sol? ¿Saben distinguir la palabra Luz de la palabra Sombra?
Aquellos que al tomar el tren, desaparición en la transparencia de la tarde,
¿Hasta cuándo conservaron la ilusión de que podrían quedarse?

Se me ha dicho que para los pájaros no hay otro destino que el viento

y que hay barcos que jamás alcanzan un puerto.
Cuando vosotros habláis del destino, ¿A qué os referís exactamente?
¿A las ventajas de un trabajo seguro? ¿Quizá a lo que se come con salsa de naranja? ¿Nunca rezáis por las caravanas del desierto?

¿Son muchos, sois muchos los habitantes del otro lado de la frontera?

Esta gente que veo todos los días por la calle, ¿vive allá?

Bernardo Atxaga

lunes, 15 de abril de 2013



Con los versos al viento 
y el sol acariciándote
los parques ya son discontinuos
al guardar el momento 
en tarros de mermelada.
Descubierta tu muñeca pienso:
«Los poetas no llevan reloj»
Mas es atemporal y es presente
esta clara soledad acompañada.

domingo, 14 de abril de 2013

Rêvè pour l'hiver - Sueño para el invierno




A *** Elle


L'hiver, nous irons dans un petit wagon rose
Avec des coussins bleus.
Nous serons bien. Un nid de baisers fous repose
Dans chaque coin moelleux.

Tu fermeras l'oeil, pour ne point voir, par la glace,
Grimacer les ombres des soirs,
Ces monstruosités hargneuses, populace
De démons noirs et de loups noirs.

Puis tu te sentiras la joue égratignée…
Un petit baiser, comme une folle araignée,
Te courra par le cou...

Et tu me diras : "Cherche !", en inclinant la tête,
- Et nous prendrons du temps à trouver cette bête
- Qui voyage beaucoup...








A *** Ella.




El invierno, iremos en un pequeño vagón rosa
con cojines azules.
Estaremos bien. Un nido de besos locos reposa
en los rincones mullidos.

Tu cerrarás los ojos, para no ver, tras el cristal,
gesticular las sombras de la noche,
monstruosidades esquivas, populcho
de demonios y lobos negros.

Luego sentirás la mejilla arañada...
un beso pequeño, como una loca arañita,
te correrá por el cuello...

Y tú me dirás: "¡Busca!", inclinando la cabeza,
y nos tomaremos tiempo para buscar a esta bestia,
que viaja bastante...





Arthur Rimbaud

viernes, 12 de abril de 2013

Lo que quieras




Qué Bonito imaginar


el recuerdo de tu forma


que anima a los cielos a apagarse


para pensarte a oscuras. en un fugaz pestañeo.