Siento tus ojos en mis ojos. Intuyo como recorren mi rostro, mi cuerpo, mi expresión de ajena complicidad. De reojo te admiro. Nuestras miradas se encuentran y nos sumergimos en los sentimientos compartidos. Simplemente nos hacía falta un ocasional roce de ideas, un tropiezo de palabras para sentirnos plenos. Somos como almas libres que flotan y se deslizan entre las personas; no adivinas lo cerca que estoy.
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