sábado, 29 de diciembre de 2012

Aquel rojo

Siento tus ojos en mis ojos. Intuyo como recorren mi rostro, mi cuerpo, mi expresión de ajena complicidad. De reojo te admiro. Nuestras miradas se encuentran y nos sumergimos en los sentimientos compartidos. Simplemente nos hacía falta un ocasional roce de ideas, un tropiezo de palabras para sentirnos plenos. Somos como almas libres que flotan y se deslizan entre las personas; no adivinas lo cerca que estoy.

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