A estas alturas estaba cayendo enamorada. Tus palabras
me atravesaban como flechas iluminadas con felicidad y sonrisas, noches que se reflejaban en mis ojeras y en lo rápido que me venías a la cabeza al despertarme. Lo recuerdo todo claramente. Aún puedo sentir ese pequeño tropiezo que me daba el corazón al imaginarnos juntos, y cómo me quedaba embobada leyéndote. Me hiciste olvidar y recordar, o más bien descubrir, la verdadera felicidad.
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