No escribo para gustar ni para ser leída. Ni siquiera me esfuerzo en ello.
Escribo porque necesito desahogarme y no quedarme sumida en mis pensamientos, quiero soltar todo lo que llevo dentro sin dañar a nadie. Me gustaría que me entendiera, hacerme comprender de alguna forma sensible. Hasta que lo consiga, sólo queda manchar con letras absurdas estas hojas en blanco, sin más esperanzas que las que imagino.
Es perfecto el invierno si tienes abrazos que ahuyenten el frío
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